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Documental revive el evento más importante del reggae en Chile

En el Chile del 2001 el reggae vivió su momento de explosión. Hace 25 años atrás, la sociedad chilena era significativamente más conservadora. Las micros amarillas reinaban en la capital, no existían las tarjetas BIP, Mekano estaba de moda, y don Francisco aún entretenía las tardes sabatinas. Por otro lado, los estudiantes rompían con una década de silencio post dictadura saliendo a la calle masivamente en una gran movilización de abril que se conoció como “el mochilazo”. También se comenzó a digitalizar el país, el internet se encontraba en los ciber cafés y los celulares de prepago dejaron de ser solo de la élite. 

En ese contexto, el reggae pasó de ser un nicho de “culto” para instalarse en la radio, en la televisión, en los diarios y en los grandes festivales, consolidando el género como tal y como uno masivo. Ese año, el Estadio Nacional en Santiago fue la sede que albergó más de 70 mil almas para dar tributo al rey del reggae, Bob Marley, a 20 años de su muerte. 

El Natural Mystic Festival, que se llevó a cabo un 17 de marzo del 2001, trajo por primera vez a Chile a The Wailers, la banda originaria de Bob Marley, y tenía en su cartelera principal a Gondwana y Los Fabulosos Cadillacs, además de las bandas chilenas Bongoroots, Resistencia Reggae, Alakranes del Ritmo, Iration, Boomer con el Sindicato de la Danza, y los Hermanos Tanaka. La agrupación jamaiquina llegaba al país con solo tres integrantes de la formación original pero eso no fue de mayor relevancia en un momento en que la banda chilena, Gondwana, hacía explotar el Nacional y previamente también lo habían hecho en febrero, en el Festival de Viña. 

Ese año fue de consolidación de la banda con Quique Neira como su vocalista tras la publicación de su álbum “Alabanza” (2000), que alcanzó una masividad sin precedentes para el reggae. El reggae de Godwana bien encarnó el espíritu de un género musical que nació como voz de los oprimidos, una herramienta para transmitir el descontento social y la crítica a un sistema global, también para hablar de justicia social y expandir el mensaje de Rastafari. 

El reggae de la época fue el vehículo sonoro de la resistencia de la juventud estudiantil que se levantaba contra ese silencio ensordecedor que dejó la dictadura sangrienta de Pinochet en Chile y donde una cantidad significativa de vejámenes se produjeron precisamente en el Estadio Nacional, campo de concentración, detención y tortura de la dictadura civil y militar (1973-1990) por donde pasaron alrededor de 40 mil personas prisioneras. 

Todo lo anterior es importante señalar cuando se trata de hablar del Natural Mystic Festival, el documental, proyecto audiovisual que en un mes más verá la luz conmemorando los 25 años del evento, una pieza clave con registro histórico e inédito que a la fecha nunca ha sido publicado sobre un momento que generaciones completas desconocen. 

Reggae Chalice Magazine conversó en exclusiva con sus creadores, Ignacio Rojas (IR) y Rodrigo Bravo (RB), también conocido como Quickman, quienes detallaron aspectos del proceso que comenzó como una idea en 2017, compartieron sus visiones y la significancia de este documental.

¿Cómo y porqué surge la idea de esta producción?

IR: Todo esto comenzó el año 2017, quizás un poquito antes desde que nos conocimos con Quickman. Él es el archivo humano de una época en que las redes sociales no existían (…) después de varias conversas y reuniones, empezamos el proceso de investigación más crudo con respecto a la historia del reggae en Chile y nos tiramos a la piscina, a grabar después de ese proceso de investigación y hacer algunos contactos. Mirando desde lejos cronológicamente la historia hasta el día de hoy, finales de los 80 al 2026, encontramos que el hito o la fecha más importante del reggae en Chile es el año 2001 que es donde se produce este concierto que no es cualquier momento.

¿Cuál crees que fue el impacto social de este evento?

RB: Yo creo que en ese momento hubo un gran impacto social porque bueno, los medios lo cubrieron, fue impensable que este género de nicho llenara un Estadio Nacional, que la gente aguantara todas las horas de música, de buena vibra. También estaba esa sensación de que el reggae podía generar algo más, que podía abrirse o establecerse una escena, lo cual nunca sucedió. Yo creo que siempre el reggae ha sido un movimiento en Chile y que ha sido más de personas cultivando un estilo musical que generando una escena establecida con lugares donde tocar.

IR: Me di cuenta que generó un impacto social primero a los amantes del reggae en particular por varios factores, una, porque es la primera vez que viene una banda muy reggae a Chile, ya habían venido antes pero no con el peso cultural como en ese momento, la conexión del reggae con el rastafarismo estaba súper fuerte entonces fue una forma de coronación musical de lo que estaba pasando en la movida. Es un impacto importante porque consolida el género en Chile como uno que no es solo de culto, no es solo de nicho como hoy lo es pero en ese momento se transformó en algo más masivo. Hay gente que hoy no es Rastafari y no está vinculada con el mundo del reggae que sí fue porque era una moda y porque era una alternativa muy rebelde a lo que estaba establecido, una mirada rebelde no violenta. El reggae era rudo, era rebelde, pero acompañado con un intelecto un poco más elevado que en definitiva con el tiempo pasó la cuenta también pero en ese momento era una gran alternativa contracultural para lo que se vivía en Chile y lo que vivían la juventud en ese momento. No por nada hubo más de 60 mil personas en el Nacional, eso te habla de que es convocante, es masivo, es impactante. 


Con 35 y 51 años de edad respectivamente, Ignacio y Quickman han forjado un camino en la investigación de la historia del reggae hasta la fecha. Ambos vivieron la experiencia del evento más masivo en la historia del país desde distintas veredas: Ignacio tenía solo 10 y el día del festival iba camino a un almuerzo familiar. Pasó por el Estadio Nacional y vio la masa vestida de verde, amarillo y rojo. Llegó a casa, prendió la radio y grabó en un casete una parte de la presentación de Gondwana. Quickman por su parte fue protagonista, era percusionista de Bongo Roots -la banda de Kingo que abrió la jornada- y de Hermanos Tanaka. Fue uno de los músicos que estuvo en el escenario frente a una multitud alegre y entusiasta.

Ávidos de inquietudes, realizaron un proceso exhaustivo de recopilación de información sobre una época que no está digitalizada. En el año 2001 el internet no era masivo, Youtube, Facebook e Instagram no existían. La comunicación digital incipiente sucedía en MSN Messenger e ICQ, la música se descargaba por Napster y los diarios sólo existían impresos, se compraban en los quioscos que abundaban por las calles de todo el país.

Así como la Biblioteca Nacional fue la fuente de archivos históricos de la prensa de la época, también aparecieron personas en el camino. Quickman atesoró grabaciones del evento en tres o cuatro cintas. Claudio Duque, productor del Festival, compartió un libro de fotos. Juan Andrés Cádiz trabajó en el área técnica y puso a disposición grabaciones de la consola del show de The Wailers. La familia Puccio, que fueron contratados por los hermanos Zamorano de la banda Iration, compartieron también gran parte del material que hicieron ese día. En paralelo, sucedieron las entrevistas. Muchos fueron invitados a dar testimonio, algunos aceptaron, otros declinaron participar y los menos, no contestaron. 

Estos valiosos vínculos permitieron, en palabras de Quickman, “potenciar el relato y darle un toque, una pincelada más bien un poco más profesional” a lo que ya tenían en sus manos. Todo este material es parte del relato visual y testimonial que presenta este documental a 25 años de un momento icónico.

El primer Natural Mystic Festival fue un evento fundamental en la historia del reggae en Chile. Los dos siguientes no tuvieron el mismo impacto. Antes de eso ya existían bandas de reggae, no nació con el festival, pero sí fue un momento clave en su masificación tocando millones de conciencias a nivel nacional con su mensaje estrechamente vinculado a Rastafari.

“El Natural Mystic marcó ese precedente como del Woodstock del reggae, de que el reggae puede venir, pueden venir las grandes estrellas del reggae al país sin duda. Antes del 2001 las únicas bandas que venían eran las bandas más pop ligadas al reggae porque tenían temas que eran hitazos que pegaban, eran hits mundiales. No venían con el peso cultural de ser una banda de reggae”, comentó Ignacio. 

A fines de marzo comenzó la difusión por redes sociales del documental. La fecha coincidió con el día en que hace 25 años Gondwana subía al escenario del Festival de Viña del Mar por primera vez como banda invitada al certamen. Desde entonces, cada publicación ha brotado la emoción del recuerdo de quienes fueron parte de este evento y que lo vivieron desde el rol que jugaron en el momento: público asistente, artistas nacionales teloneros, técnicos, etc. 

“Ha sido muy bonito porque finalmente esto era algo que estaba guardado en el recuerdo, no solo de nosotros como realizadores sino que también en la gente que participó y en el público que asistió. La respuesta en redes sociales ha sido muy buena, muy bonita respecto de que es una buena iniciativa y que la gente en general tiene muy buenos recuerdos del concierto en sí”, expresó Quickman.

“Natural Mystic Festival, el documental” es un ejercicio de memoria colectiva. Es una propuesta audiovisual colaborativa que busca revivir un evento que no existe en los registros digitales actuales, además de revivir un momento insigne del reggae en Chile en un evento que logró concitar alrededor de 70 mil personas que fueron a disfrutar del reggae al Estadio Nacional en Santiago. 

Para Ignacio, “es justo y necesario revalorizar el camino recorrido, revalorizar el camino hecho por las bandas de la época (…) este festival logró reunir a toda esas bandas en un momento prime. Como amante del reggae, volver a pasar por ese momento creo que es un acto de amor y de sanación a esa memoria que no existió, como que los medios están en deuda en general con el reggae y con ese tiempo del reggae que fue tan fructífero”. 

Finalmente, Quickman citó la frase de Marcus Garvey “Un pueblo sin el conocimiento de su historia pasada, origen y cultura es como un árbol sin raíces” para destacar que “a 25 años del festival era importante observarlo, volver a pasar por ese recuerdo, hablar con los que estuvieron involucrados directa o indirectamente. Probablemente es algo que no se vuelva a repetir nunca más, pero nos permite ver también cómo se ha ido desarrollando este movimiento, este género musical en nuestro país.

“Natural Mystic Festival, el documental” será exhibido públicamente de manera exclusiva -previo a su lanzamiento digital- el próximo sábado 2 de mayo en el marco del 11avo aniversario de Bunna Cafetería en el Cajón del Maipo. Posteriormente será liberado en plataformas digitales el 11 de mayo, fecha en que se conmemora el fallecimiento de Bob Marley. 

 

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