Las Mansiones y Organizaciones Rastafari –Rastafari Mansions and Organizations (RMO)– desestimaron las afirmaciones de la ministra de Cultura de Jamaica, Olivia Grange, respecto a que los derechos de los rastafaris ya están protegidos por la Constitución de la isla, argumentando que no existe un marco legal integral que proteja a la comunidad de la discriminación sistémica.
Grange cuestionó el pasado 3 de abril, en medio de un debate regional, el anuncio de San Cristóbal y Nieves (St. Kitts & Nevis, oficialmente) respecto a ser la primera nación caribeña que reconoce legalmente al movimiento rastafari, incluyendo disposiciones sobre identidad, uso sacramental de la marihuana y concesiones económicas.
La ministra de Cultura sostuvo en la ocasión que Jamaica había brindado protección a los rastafari desde hace mucho tiempo a través de su Constitución y otras medidas legislativas.
No obstante, la RMO desmintió a la secretaria de Estado mediante un comunicado afirmando que la interpretación del Gobierno exagera el nivel de protección legal que actualmente se brinda a los rastafaris en Jamaica.
“RMO refuta la reciente declaración de la ministra Grange en los medios de comunicación de que el reconocimiento y los derechos de los rastafaris ya están contemplados en el marco constitucional y legislativo del Gobierno de Jamaica (GOJ). La afirmación del liderazgo regional de Jamaica en la protección legislativa de los derechos de los rastafaris es falsa”, manifestó la organización.
San Cristóbal y Nieves es la primera nación caribeña en reconocer la fe Rastafari en la ley
La ley en Jamaica no reconoce explícitamente a Rastafari
La RMO, que representa a una amplia coalición de comunidades y grupos rastafaris, argumentó que, si bien la Constitución de Jamaica garantiza la libertad religiosa, no reconoce explícitamente al rastafari como una fe distinta ni como un grupo cultural indígena.
Dicha omisión, a juicio de la entidad, genera una aplicación desigual de los derechos que dependen de la interpretación en lugar de una clara obligación legal.
“El verdadero reconocimiento y la protección requieren una definición específica y su consagración en la Constitución jamaiquina, junto con disposiciones que garanticen un estatus jurídico multidimensional que pueda aplicarse a las distintas ramas del gobierno, con una rendición de cuentas exigible. Esto aún no ha sucedido”, añadió la RMO.
RMO valoró avances en San Cristóbal y Nieves y Antigua y Barbuda
La organización también destacó los avances legislativos en otras partes de la región, elogiando a San Cristóbal y Nieves por su Ley de Reconocimiento de los Derechos Rastafari y a Antigua y Barbuda por las protecciones sacramentales en virtud de sus leyes sobre el cannabis, que, según afirmó, ofrecen un reconocimiento legal más explícito que el marco actual de Jamaica.
Si bien reconoció que Jamaica ha tomado medidas, en particular la enmienda de 2015 a la Ley de Drogas Peligrosas, que despenalizó pequeñas cantidades de marihuana y permite su uso sacramental, la RMO argumentó que esas disposiciones siguen siendo limitadas y se aplican de manera inconsistente sobre el terreno.
“La flagrante violación de los derechos sacramentales rastafari sigue siendo una práctica habitual, en la que los miembros son arrestados, acusados y sufren una prolongada exposición legal antes de que sus derechos sean respetados discrecionalmente”, decía el comunicado.
Críticas al gobierno por la reconstrucción tras el huracán
Además, los grupos Rastafari manifestaron su preocupación y sus críticas por la repuesta del gobierno de la isla ante el desastre del huracán Melissa.
RMO aseguró que los esfuerzos de socorro no han llegado a muchos miembros de la comunidad rastafari ni han tenido en cuenta sus prácticas culturales.
“Tras el huracán Melissa, el gobierno no ha realizado ninguna evaluación ni ha brindado apoyo específico a la comunidad rastafari ni a la iniciativa de Ayuda, Reconstrucción y Resurgimiento (RRR, por sus siglas en inglés) liderada por la RMO. Las iniciativas de ayuda convencionales no están llegando a la comunidad ni la benefician, ya que no se ajustan a las prácticas dietéticas, culturales y de salud rastafari”, declaró el grupo.


















