El Tribunal Superior de Kenia, en Nairobi, denegó el miércoles pasado el derecho a fumar marihuana por motivos religiosos a las y los Rastafari después de que sus miembros solicitaran una exención de las draconianas leyes del país sobre estupefacientes, heredadas de la época colonial británica. Un fallo muy esperado que integrantes de la comunidad consideraron un ataque a la “espiritualidad africana”.
Los Rastafaris, que utilizan la marihuana como parte de su meditación y vínculo espiritual, han estado apelando a los tribunales kenianos desde 2021 a que les permitan consumir esta hierba en virtud del derecho constitucional a la libertad de religión.
No obstante, el Tribunal Superior dictaminó que la comunidad no había logrado demostrar que la planta fuera una parte necesaria de su práctica, negando el derecho a eludir las leyes antidrogas del país que castigan con hasta 10 años de prisión y una multa considerable por posesión.
Si bien todos los testigos “coincidieron en que el cannabis se usa como sacramento, no pudieron ponerse de acuerdo sobre si su uso es esencial o simplemente preferible”, declaró el juez en su fallo.
Uno de los demandantes, Ras Dimo, de 40 años, declaró a la Agencia Francesa de Prensa (AFP) que el fallo reflejaba “las leyes de opresión, leyes coloniales que buscan menospreciar la espiritualidad africana (…) El rastafari solo quiere quemar esta planta sagrada para que el incienso pueda elevarse hacia el Todopoderoso”, añadió.
El abogado representante de la comunidad declaró que apelarán la decisión del tribunal pues, a pesar de fallar en contra, el juez señaló que el uso recreativo generalizado de cannabis en Kenia sugería que la ley vigente era demasiado severa.
“Es indiscutible que el consumo de cannabis en este país se ha vuelto omnipresente y, posiblemente, lo ha sido durante muchas décadas”, afirmó, llegando incluso a citar la emblemática canción de reggae de Peter Tosh “Legalize It”, incluyendo la letra: “los jueces lo fuman, incluso los abogados lo hacen”.
El “statu quo parece insostenible”, dijo el juez, y señaló que “debería haber una conversación franca y completa sobre el cannabis y el rumbo que debemos tomar”.
La comunidad Rastafari mantiene un vínculo especial con la historia de Kenia debido a su tradición de llevar dreadlocks, pelo que también era característico de muchos miembros de los Mau Mau, los combatientes kenianos que lucharon por la independencia contra el dominio colonial británico en las décadas de 1950 y 1960.
Sin embargo y como en otros países del mundo, los Rastafaris sostienen que la policía utiliza habitualmente la legislación sobre drogas del país para acosarlos.
Este país de África Oriental reconoció de facto el movimiento en 2019, cuando un tribunal dictaminó que la expulsión de una alumna de la escuela debido a sus dreadlocks había vulnerado sus derechos religiosos. Se considera que el movimiento Rastafari está en auge en Kenia, especialmente entre los jóvenes.
Fuente: AFP

















